top of page

Episodio 19: de cuerpos alargados, inteligencias incómodas y escritores rodeados de salchichas en Rusia

  • 6 feb
  • 3 Min. de lectura

Privet, exploradores…


Estoy en Rusia, en la finca de Melikhovo, a unos kilómetros de Moscú.


Un lugar tranquilo, con caminos de tierra, árboles viejos y ese silencio que solo existe donde la gente piensa mucho…o finge que piensa mientras huele arbustos, que es lo que hago yo.


By Irina.vasileva - Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=21817543
By Irina.vasileva - Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=21817543

Hoy vengo a hablar de unos perros que su humano consideraba de inteligencia asombrosa.


Y claro, si ahora mismo os preguntaran, qué perros son súper inteligentes, seguro que pensaríais en los de siempre:


Border collie — demasiado listos y con exceso de energía mental.

Pastor alemán — inteligentes, sí, pero demasiado serios

Golden retriever — listos… aunque demasiado felices todo el rato

Caniche — inteligentes, elegantes y muy seguros de sí mismos. Quizá demasiado



Voy a parar aquí antes de meterme en problemas.



Porque, seamos honestos:

los schnauzer somos de inteligencia con criterio e independiente, tenemos barba de pensadores que acompaña al pack y una tendencia natural a pensar por nuestra cuenta.


Nada puede competir con eso.

Bueno. Casi nada.


Porque hoy toca hablar de los teckel.

Y aviso: habría que hacerles un examen sorpresa, porque esa inteligencia va escondida en un cuerpo que parece una broma.


Los teckel fueron criados para cazar tejones.

Sí, tejones.

Animales serios, fuertes, subterráneos y con muy malas pulgas.


El cuerpo alargado de los teckel es el resultado de siglos de ingeniería biológica: es estrategia


Se metían en túneles, con pulmones capaces de ladrar durante horas bajo tierra, y acorralaban al tejón con insistencia y cabeza fría.


Yo escucho estoy, claro, me lo planteo.


No digo hacerlo bien.

Digo intentarlo.


Pero pensándolo bien

si un schnauzer intentara cazar un tejón pasarían varias cosas:

  • me pisaría la barba reptando,

  • me quedaría atascado en el túnel,

  • chillaría tan fuerte que el tejón no se rendiría por miedo…sino por agotamiento emocional.


No sería caza.

Sería presión psicológica.

Lo acepto.


Aquí, en Melikhovo, vivió Antón Chéjov.

Médico, escritor y humano oficialmente enamorado de los perros salchicha.

Decía que eran criaturas de patas cortas pero excepcionalmente inteligentes.

By unk; в источнике не указан - Own work photo, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=15169087
By unk; в источнике не указан - Own work photo, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=15169087

Tenía dos: Brom y Khina (la favorita, pero sin decirlo muy alto).


Brom era ágil, educado, sensible.

El típico que parece que lo va a hacer todo bien…y efectivamente, lo hace.


Khina, en cambio, parecía torpe.

Más bajita.

Más redonda.

Más lenta.

Y muchísimo más lista de lo que aparentaba.

Khina era astuta.

De las que no se mueven mucho porque ya han calculado que no hace falta.


Mientras Brom corría,

Khina pensaba.

Chéjov decía que era perezosa.

Yo creo que simplemente había entendido cómo funciona el mundo.

Se sentaba, apoyaba las patas en las rodillas de su humano

y lo miraba.

Fin.

Conseguía todo.


En la finca sembraban el caos:

robaban zapatillas,

desenterraban macetas

y dejaban a los perros del pueblo completamente confundidos.

Nunca habían visto animales con esa forma.


Chéjov les hablaba como si fueran humanos.

Y cuando se iba de viaje, decía que lo miraban con cara de drama ruso nivel ópera.


Aquí escribió algunas de sus obras más importantes, mientras ejercía como médico gratuito para los campesinos de la zona ,rodeado de silencio, ideas profundas y un pequeño ejército de patas cortas preparando un siguiente asalto, o derrotados durmiendo en sus pies cuando ya no les quedaban fuerzas.


Hoy Melikhovo es un museo.

Se puede pasear por los jardines, entrar en la casa y ver una estatua de Brom y Khina, tranquilos, custodiando el sombrero de Chejov como si todavía estuvieran tramando algo.


By Alex Boss57 - Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=36061869
By Alex Boss57 - Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=36061869

Yo los miro.

Ellos me miran.

Nos entendemos.

Ha quedado claro:

os respeto profundamente por meteros en túneles donde yo no metería ni la barba.


Antes de seguir mi camino, toca hacer lo que mejor se hace después de pensar mucho: comer.

Aquí no se habla de comida ligera.

Se habla de blinis,

de pirozhki,

de panecillos rellenos de cosas que no preguntas qué son…solo confías.

Yo pruebo uno.

Luego otro.

Y luego otro “para confirmar”.


No sé exactamente qué llevaba dentro, pero estaba caliente, era contundente y claramente hecho para sobrevivir al invierno ruso…así que me parece perfecto.

 

Ahora sí, sello mi pasaporte canino aquí, en Rusia,entre cuerpos alargados, mentes brillantes y silencios que piensan.

La próxima aventura no va de inteligencia.

Va de una historia de amor verdadero que ha sabido tocar muchos corazones.


Do svidaniya, exploradores.


Uke ✈️🐾 explorador de día, peluche de noche



 
 
bottom of page