top of page

20 historias. 20 destinos 20 olores distintos. 0 ratas tranquilas.

  • 20 feb
  • 2 Min. de lectura

Cuando empecé este viaje yo solo quería confirmar una cosa importante:

de dónde viene mi armadura antirratón.


Resultado: sur de Alemania.

Bigote con siglos de historia.

Pecho en pompa desde 1900.

Escultura oficial y barba al viento como patrimonio cultural.


Imagen: Nachtwächterbrunnen en Stuttgart, Halmhuber/Fremd 1899 — Autor: Tschogibussi, CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons.
Imagen: Nachtwächterbrunnen en Stuttgart, Halmhuber/Fremd 1899 — Autor: Tschogibussi, CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons.

Y desde ahí… se nos fue la pata.



He estado frente a estatuas que no son solo bronce.

Son lealtad solidificada.


En Japón conocí a un perro que convirtió una estación de tren en el lugar más leal del mundo.

En Suiza descubrí que hay gigantes que rescatan personas en la nieve mientras yo me siento campeón resolviendo un rompecabezas nivel 2.

En Alaska me saludó una perra que no necesitaba oír para dar la bienvenida.

En Sudáfrica conocí al único perro oficialmente alistado en la marina (viajar gratis en tren siempre suma puntos).


He visto estatuas con el lomo pulido de tanto cariño humano.

He aprendido que algunos héroes empezaron siendo callejeros.

Y que muchas leyendas simplemente decidieron no rendirse.


También he conocido fauna interesante:

Ratas del metro con MBA en supervivencia.

Una rata africana de 3 kilos que me hizo replantearme decisiones vitales.

Perros que no ladran, cantan.

Pingüinos con disciplina natural, sin necesidad de órdenes

Y un Lagotto que rasca el suelo como si buscara oro… y encuentra trufa.


He comido como si fuera parte del trabajo de investigación:

Gofres en Bélgica.

Fondue en los Alpes.

Pintxos junto a titanio brillante.

Fish and chips frente al puerto.

Tagliatelle con trufa (aprobado).

Y demasiadas salchichas como para declararlo oficialmente.


Después de 20 episodios he confirmado algo:

El tamaño no mide el coraje.

Las razas nacen con propósito.

Y la lealtad… deja huella incluso cuando ya no quedan pasos.


Porque aún quedan historias.

Algunas diminutas.

Algunas espaciales.

Algunas que caben en un bolsillo.


Nos vemos en la próxima aventura exploradores


Uke ✈️🐾 explorador de día, peluche de noche

 

 
 
bottom of page