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Episodio 13: de escuchar sin oír, muelles helados y colas que saludan en Alaska

  • Foto del escritor: Uke
    Uke
  • 26 dic 2025
  • 3 Min. de lectura

Hello, aventureros… en el límite del mundo.


Os habla Uke, bajo este abrigo marinero polar y con las barbas llenas de salitre.


He llegado a Juneau, capital de Alaska, un lugar al que solo se puede llegar en barco o hidroavión. Una capital de hielo y roca, rodeada de glaciares y ballenas jorobadas.


Aquí el invierno aprieta de verdad: un manto de silencio y escarcha donde la temperatura baja hasta los -20°. Hasta el silencio se queda congelado.


Y su puerto es la gran puerta mágica por la que entra la vida.


Por este muelle llegan los barcos, los marineros, las historias, la comida, el combustible…Todo lo que mantiene Juneau en marcha. Barcos que llegan, otros que se van, y personas que aprenden a despedirse y a empezar de nuevo una y otra vez.


Mientras los grandes vapores y los cruceros maniobran para atracar, hay una figura pequeña, firme, mirando al horizonte.


Una perrita Bull Terrier. Blanca. Compacta. Inconfundible.


Aunque sea de bronce, parece que aún olfatea el aire salado.


Es Patsy Ann. La Saludadora Oficial de Juneau.


By Gillfoto from Juneau, Alaska, United States - Patsy Ann, CC BY-SA 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=73526336
By Gillfoto from Juneau, Alaska, United States - Patsy Ann, CC BY-SA 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=73526336

A primera vista, con su estampa fuerte y de “perro duro”, uno podría pensar que es de armas tomar. Pero nada más lejos: Patsy Ann era todo corazón, una prueba de que no hay que dejarse impresionar por el físico.


Dicen que era completamente sorda, pero que mucho antes de que los barcos aparecieran en el horizonte o hicieran sonar sus sirenas, Patsy Ann "sentía" su llegada.


Corría hacia el puerto con una alegría contagiosa, sorteando carretas y marineros, para llegar justo al punto donde el barco aparecía.


Siempre iba al muelle correcto, incluso cuando los humanos se equivocaban de sitio. Si la gente esperaba en el embarcadero equivocado, ella miraba, ladeaba la cabeza… y trotaba con seguridad hacia el muelle correcto.


No fallaba nunca.


Allí esperaba.


Y entonces, el barco aparecía.


Los Bull Terrier son así: mirada chispeante, energía contenida y una determinación que no se discute. Cuando deciden algo, no hay viento, nieve ni excusa que los mueva de su propósito.


Patsy Ann no oía el puerto…pero parecía escucharlo de otra manera.


Durante años no hubo marinero, viajero o recién llegado que no recibiera su bienvenida. No preguntaba de dónde venías ni cuánto tiempo te quedarías.


Solo movía la cola.


Y eso es lenguaje universal que no necesita traducción, mucho mejor que cualquier sello en el pasaporte.


Foto histórica de Patsy Ann en el muelle de Juneau (1939).Alaska State Library – Historical Collections. George Allan Dale. ASL-P306-0337
Foto histórica de Patsy Ann en el muelle de Juneau (1939).Alaska State Library – Historical Collections. George Allan Dale. ASL-P306-0337

 

Mientras paseo entre almacenes, cuerdas mojadas y madera vieja, ya os imaginaréis…en cualquier puerto del mundo siempre hay algún ratón con ganas de juego.


Nada serio, solo entretenimiento portuario.


Un schnauzer también tiene derecho a distraerse entre barco y barco.


Antes de marcharme me preparo bien para explorar los alrededores: el glaciar Mendenhall, las cascadas heladas.. y a ver si algún oso amable me da una masterclass sobre  caza de salmones.



Y ahora que se acaba el año, pienso que quizá no hace falta entenderlo todo ni tenerlo todo claro.


Patsy Ann no podía oír los motores de los barcos, pero siempre estaba allí.


Nos enseñó que para avanzar no necesitamos todos los datos, sino aprender a sentir la vibración de lo que viene, confiar en el instinto y esperar al próximo barco con el corazón preparado.


Como ella en los muelles de Alaska, podemos elegir ser los primeros en sonreír y recibir lo que traiga el horizonte, ya sea un reto o una alegría, con la misma hospitalidad con la que ella recibía a los viejos vapores.


Si este final de año te deja un poco pensativo, recuerda a Patsy Ann.


Mirando al horizonte,

con las patas firmes

y la cola lista para saludar.


Sello mi pasaporte canino mirando al océano.

Vientos favorables y mares en calma.


See you soon, exploradores


Uke ✈️🐾 explorador de día, peluche de noche

 
 
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