Episodio 7: de bigotes, nieve y aventuras espaciales
- Uke

- 15 nov 2025
- 2 Min. de lectura
Privet, aventureros!
Aquí Uke, con abrigo polar y barba al viento, reportando desde Moscú, la ciudad donde se fabrica el hielo y la nieve… y donde los perros callejeros viajan en metro como si fueran ejecutivos del Kremlin: entran, se sientan y se bajan en su parada. Moscú es así, imprevisible y elegante.
Hoy he venido a conocer a la exploradora más intrépida de cuatro patas: Laika, la primera perra que orbitó la Tierra.

Se barajaron varios perros para la misión, pero Laika fue elegida por su temperamento tranquilo, paciente y equilibrado… y por su resistencia al frío extremo y al hambre. Era callejera y estaba acostumbrada a buscarse la vida. Tenía el olfato afinado al 200 × 100, y esto te lo dice un olfatero premium.
Su nombre no es casual: en ruso, “laika” significa “perro que ladra”, porque estas razas avisan ladrando cuando encuentran una presa o un peligro. Los Laika forman una familia de perros nórdicos cazadores: duros, valientes, resistentes al invierno y con un olfato que no se rinde ni bajo la nieve. Son los exploradores árticos del mundo canino.
Según la zona, se les pone apellido: Laika de Karelia, Laika Ruso-Europeo, Laika de Siberia Occidental…
Por Karelgerda.Karelgerda - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=6813279
Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=246342
Por Konrad Loesch - Trabajo propio, CC BY 2.5, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=741167
Ya sabéis: cada familia perruna tiene su oficio. Los Pastores guían, los Terrier cazan, y los Laika… sobreviven al frío y ladran al mundo. En mi caso, como buen Schnauzer, vengo del linaje de los Terrier alemanes: pequeños, valientes y con bigote antiratón.
Hablando de roedores… sí, sí, Moscú también tiene su historia con estos bigotudos rabilargos. En el pasado llegaron a alcanzar cifras de 40 ratas por habitante. Ya he dejado mi tarjeta de visita por si necesitan refuerzos: yo solito puedo mantener esos vecinos del subsuelo a raya.
Y si seguimos con leyendas ratoniles, cerca de Moscú está Myshkin, que literalmente significa “la ciudad del ratoncillo”. Dicen que un ratón salvó allí a un príncipe de una serpiente, así que ahora el ratón sale hasta en el escudo. Peluches, llaveros, recuerdos… ¡incluso un Museo del Ratón! Un paraíso temático para mis instintos de cazador elegante.
Y ahora, ¡a explorar! No podía perderme Gorky Park, más de un kilómetro cuadrado de caminos, deportes y mucho olisqueo de entretenimiento. En invierno se convierte en un paraíso helado con una de las pistas de patinaje más grandes de Moscú, iluminada como si fuera un cuento de Navidad. Entre bancos, pistas deportivas y paseos por el río Moscova, sentí que este parque es puro espíritu libre: aventuras, naturaleza… y rincones perfectos para tumbar las barbas al sol.

Para cerrar la jornada, he bajado al metro a olfatear sus estaciones, que parecen palacios subterráneos decorados con mosaicos, lámparas y mármol. Y ahí, entre andenes elegantes, me he sentido un poco como Laika: curioso, atrevido y listo para lo que venga.
Ahora, con el hocico lleno de historias y el corazón latiendo con espíritu explorador, sello mi pasaporte canino y pongo rumbo a la próxima parada…
Paka exploradores, nos vemos pronto
🐾 Uke, explorador de día, peluche de noche









