top of page

Episodio 6: de gofres, estatuas y aventuras de comics

  • Foto del escritor: Uke
    Uke
  • 7 nov 2025
  • 3 Min. de lectura

Bonjour, aventureros! Goeiendag! Guten Tag!


Aquí Uke, reportando desde Bruselas, ciudad de gofres, murales de cómic y calles con nombres que suenan a receta: Calle de la Mantequilla, de la Pimienta o del Potaje. Solo con leerlas me ha entrado hambre.


En esta ciudad puedes entrar a un bar, subirte a un tranvía o pedir un gofre sin que nadie te mire raro por andar a cuatro patas y olisquear culitos peludos ¡Bélgica es el paraíso canino!

 

Entre el aroma a gofre recién hecho y el murmullo de las terrazas he descubierto que aquí todo el mundo hace pis en bronce.


Primero, el famoso Manneken Pis, ese niño travieso que es toda una celebridad. Luego su versión femenina, Jeanneke Pis, que parece ser su hermana, en otra fuente cerca de él. Y cuando creía que nada podía sorprenderme más… ¡zas! Allí estaba Zinneke Pis, el perro que levanta la pata sin complejos, marcando historia y territorio a partes iguales.


Foto de Johan Mouchet en Unsplash
Foto de Johan Mouchet en Unsplash

“Zinneke” viene del antiguo dialecto de Bruselas. Proviene del río Zenne, en neerlandes, que corre bajo la ciudad, y de “ke”, que quiere decir pequeño. Vamos, que literalmente significa el pequeño del Zenne. Pero es un término que también se refiere a los bruselenses locales, durante años, los bruselenses se han llamado así , Zinneke, con orgullo, para celebrar la mezcla de culturas que les define: francesa, holandesa, alemana. Incluso celebran cada dos años el Desfile de Zinneke, donde artistas y vecinos llenan las calles de color, música y creatividad.


Dicen que la estatua representa el alma de Bruselas: diversa, creativa y un poco descarada.

Si yo tuviera una estatua, probablemente también estaría con una pata levantada "Uketen Pis" y una sonrisa de oreja a oreja, porque marcar territorio… es dejar huella, ¿no?


Cuentan que hace tiempo, la ribera del Zenne estaba plagada de ratas, y los perros del lugar se encargaban de mantenerlas a raya.


Así que puede que el buen Zinneke tuviera algo de liga antirratón en su ADN. Y ya sabéis… entre cazadores de roedores, nos reconocemos.

 

A propósito de ratas, me han hablado del Museo de las Alcantarillas de Bruselas. Está construido sobre un antiguo túnel bajo la Porte d’Anderlecht, y ha acogido una exposición sobre la especie mas repudiada del planeta, las ratas


Una rata disecada en la exposición Rattus del Museo de las Alcantarillas. Crédito: The Brussels Times/Margherita Bassi
Una rata disecada en la exposición Rattus del Museo de las Alcantarillas. Crédito: The Brussels Times/Margherita Bassi

Todavía hoy es posible ver algún roedor curioso asomarse, quizás me acerque al caer la tarde, con un mono de trabajo, a echar una pata , o un bigote, y mantener el equilibrio del ecosistema. Profesionalidad y excelencia en cada aventura.


Pero no todo aquí son ratas ni bronce. Mientras paseo, levanto la vista y me encuentro con un mural enorme: Tintín y su inseparable Milú, el reportero más famoso de Bélgica y su fiel compañero. Dirán que Milú era un fox terrier de pelo duro, pero yo le veo schnauzer por los cuatro costados: esa barba elegante, ese aire de sabérselo todo, y sobre todo, esas ganas de meterse en todos los líos.


Creo que, en el fondo, Tintín y Milú son un “yo” todo en uno: un intrépido reportero y su curioso perro recorriendo los cinco continentes… y más allá.


Foto de Ferran Cornellà, bajo licencia CC BY-SA 3.0.
Foto de Ferran Cornellà, bajo licencia CC BY-SA 3.0.

Ahora, con el hocico lleno de olor a gofre y la cabeza llena de historias, sello mi pasaporte canino y me preparo para mi próxima aventura. La siguiente parada está más allá de las estrellas…


À bientôt, aventureros. Tot ziens. Auf Wiedersehen.


🐾 Uke, explorador de día, peluche de noche

 
 
bottom of page