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Episodio 16: de barcos, uniformes y una “molestia” con rango oficial

  • Foto del escritor: Uke
    Uke
  • 16 ene
  • 3 Min. de lectura

Ahoy, aventureros…

(que en idioma naval vendría a ser algo así como “eh, tú, espabila”)


He llegado a Simon’s Town, junto a Ciudad del Cabo, y aquí el aire es limpio, huele a sal y a mar abierto. Se oyen las gaviotas discutiendo por cualquier cosa y pasos firmes caminando en línea recta… incluso cuando no hace falta.


Esto es un pueblo con orgullo militar. Fachadas británicas de colores suaves, marineros uniformados, cafés tranquilos mirando a la bahía y una sensación constante de orden. Yo camino recto solo cuando hay comida delante, pero aquí intento disimular.


Entre tanto uniforme, me han contado la historia de un perro que no encajaba en ningún pelotón.


Se llamaba Just Nuisance.


“Nuisance” significa molestia, estorbo. Y se ganó el nombre porque le encantaba tumbarse en las pasarelas de los barcos… bloqueando el paso.

Claro, siendo un gran danés y encima extremadamente grande, ocupaba más espacio que un marinero mal aparcado.


Just Nuisance fue el único perro oficialmente alistado en la Marina Real Británica.

Sí, alistado. Con número, rango y papeles.


Acompañaba a los marineros a todas partes: se subía a los trenes, entraba en bares, viajaba gratis y se negaba a pagar billete. Cuando las autoridades ferroviarias amenazaron con sacrificarlo, la

Marina decidió dejar de luchar contra la evidencia:

 “Si no podemos echarlo, lo enlistamos.”


Firmaba documentos oficiales con la huella de su pata. Llevaba su pase reglamentario atado al collar. Tenía litera, derecho a tren gratuito y una hoja de conducta… bastante movida.

Su “oficio” figuraba como triturador de huesos.

Su religión: buscavidas.


Los grandes daneses dicen que son gigantes gentiles: enormes, tranquilos, valientes y más listos de lo que aparentan. De hecho, cuentan que Just Nuisance aprendió rápido a abrir la nevera y servirse el mismo las raciones de carne.

Autonomía nivel experto.


No obedecía órdenes, pero cuidaba a los suyos.

Si un marinero iba pasado de copas, lo escoltaba a casa.

Si alguien se metía con ellos, se plantaba delante.

No era disciplina.

Era lealtad.


Participaba en desfiles con gorro de marine, recaudaba fondos para las tropas de la Segunda Guerra Mundial e incluso llegó a “casarse” en una ceremonia benéfica.

Eso sí, su expediente recoge delitos menores: ausentarse sin permiso, negarse a abandonar pubs a la hora del cierre y dormir en camas de suboficiales.


Fue enterrado con honores navales, como uno más de la tripulación.

Para los más aventureros, todavía se puede visitar su tumba, en la zona de la antigua base naval.

También hay un pequeño espacio conmemorativo en el museo naval de Simon’s Town donde se conservan su alistamiento oficial, su collar, su gorra de marinero… y algunas fotos de su “servicio”.


Y claro, ahí estaba yo pensando: con tanta disciplina, tanta gorra y tanto honor… alguien tendría que encargarse de lo que siempre aparece en los puertos cuando cae la noche.

Un puerto sin ratas no es un puerto.

Aquí, entre almacenes y muelles, los ratones se creen dueños del sitio.


Yo he detectado varios con mi instinto cazador elegante.

Pero Just Nuisance los miraba como diciendo: “Hoy no. Hoy protejo humanos.”

Cada uno con su especialidad.


Su estatua sigue aquí, mirando al mar, como esperando que la tripulación vuelva.

By Lindsay Hawthorne - Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=28786433
By Lindsay Hawthorne - Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=28786433

Y muy cerca están los pingüinos de Boulders Beach, viviendo a sus anchas entre rocas y arena blanca, como si el puerto también fuera suyo.


Caminan en grupo, traje impecable, mirada seria… disciplina natural, sin necesidad de órdenes.

Los observo desde lejos. Mucho traje…pero cero interés en jugar.


Y eso que yo venía con intención de socializar.

By Mikkel Houmøller - Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=11044797
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Por Charles J. Sharp - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=19045585
Por Charles J. Sharp - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=19045585

Y despues de una ración de fish and chips sin mucha sal frente al puerto, es hora de sellar mi pasaporte canino aquí, en Simon’s Town, oliendo sal, amistad sin normas y rutinas que no siempre se obedecen, y pongo rumbo a mi próxima aventura…


See you soon aventureros

(O como diría un marinero: hasta que el viento nos vuelva a juntar).


Uke ✈️🐾 explorador de día, peluche de noche


 
 
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