Episodio 21: De cables imposibles, trucos de circo y una heroína diminuta
- 29 mar
- 3 min de lectura
Actualizado: 30 mar
Hello, aventureros…
Hoy he llegado a Cleveland, una ciudad al norte de Estados Unidos.
Estoy en la Rocky River Reservation, que es como si Madrid Río fuera más ancho y salvaje, con árboles de 30 metros y encima pudieras pescar truchas en el Manzanares.
Sí, esa es EXACTAMENTE la sensación.

He venido siguiendo un rastro muy concreto.
Uno pequeño. Muy pequeño.
Pero muy bonito.

Todo empezó en plena Segunda Guerra Mundial, en la selva de Nueva Guinea.
Un soldado encontró una perrita diminuta dentro de una trinchera.
Esa perrita era Smoky.
Al soldado no le gustaban mucho los perros… pero el cabo William Wynne sí vio algo especial.
Se la compró por unos 6 dólares (precio oficial: una partida de póker)… y desde ese momento compartió con ella su vida, su comida y hasta el agua.
Mientras los demás jugaban o veían la misma película por tercera vez… Wynne le enseñaba trucos.
En DOS días ya sabía hacerse la muerta y “cantar”.
Respondía a su voz, a gestos… a todo.
Básicamente: ganas infinitas de complacer.
Se volvieron inseparables.
Tanto… que cuando un día hizo falta un soldado MUY pequeño…todo el mundo pensó en Smoky.
Estaban en el golfo de Lingayen, ante un nuevo e inminente ataque aéreo.
Había tensión, peligro… y una misión urgente: pasar un cable de comunicación de un lado a otro de la pista de un aerodromo.
Excavar = mala idea. Muy mala. Descartado.
Entra en juego Smoky, siempre dispuesta a todo.
Le ataron el cable y lo pasó a través de un tubo enterrado de más de 20m de largo, y al otro lado solo se escuchó:
“Smoky, ven. Vamos, nena”.
Oscuridad total. Espacio mínimo. Silencio.
Y ella fue.
Más de 20 metros guiándose solo por la voz de su persona favorita.

Cuando salió…
había ahorrado días de trabajo…
y probablemente salvado vidas.
Esa noche por supuesto…
barra libre de bistecs.
Además de sus hazañas en 2 años de misiones, Smoky era básicamente una artista.
Y esto es lo fuerte: el cabo Wynne no tenía experiencia entrenando perros. CERO.
Y aun así, le enseñó a:
caminar por cuerda floja (con los ojos tapados, porque ya que estamos…)
bailar vals
saltar aros
montar en patinete
e incluso saltar con un pequeño paracaídas que le fabricó
Yo intentando aprender a hacer una croqueta decente sin desorientarme por el suelo…y ella lista para el Circo del Sol.
Injusto. Bastante injusto.

Cuando Wynne enfermó de dengue y estuvo ingresado en un hospital de campaña, las enfermeras empezaron a llevar a Smoky a visitar a otros soldados.
Y ahí pasó algo importante.
Los hacía sonreír.
Literalmente les salvaba el día a día.
Después siguieron visitando hospitales… y muchos la consideran una de las primeras perritas de terapia.
Su fama se disparó.
Radio, televisión, espectáculos, hospitales…y hasta llegaron a entrenar perros para películas.
Estuvo en la guerra durante 2 años, en 12 misiones de combate y recibió 8 condecoraciones de guerra.
Su historia esta contada en decenas de libros y revistas ademas de su propio libro "Yorkie Doodle Dandy" basado en la historia de Smoky y el Cabo Wynne
Famosa a nivel….¡MULTIVERSO!
Después del paseo por el parque y de pensar en toda esta historia…me he enterado de algo MUY serio:
Aquí, en Cleveland, hay una ley que prohíbe cazar ratones sin licencia.
Espera….Whaaat?!
Necesito esa licencia. Ya. Ahora mismo.
Confío en que el examen no sea muy complicado…porque llevo un tiempo desconectado del modo cazador …
Sinceramente, con unos ojitos tiernos consigo lo que quiero y por mi zona no tengo mucho para entrenamiento.
Pero en mis escapadas…me gusta un poco de aventura.
Instinto ancestral grabado en cada pelo de mi barba.
Mis antepasados estarían orgullosos… creo.
Mientras voy entrando en modo operativo, investigo los olores de los puestos de la calle.
He detectado pierogi… (como empanadillas rellenas) …
y mi preferido el “Polish Boy” mmmh…
una versión del típico perrito caliente…
pero en sándwich, y con patatas fritas….
glup
Y sinceramente…esto requiere profundizar a fondo.
Urgentemente.
Por motivos extraoficiales de revisión de calidad en seguridad alimentaria local.
nom nom

Asi que hoy, con una historia pequeña pero enorme
sello mi pasaporte canino, con unas pequeñas manchas de salsa barbacoa…
y pongo rumbo a mi próxima aventura.
Goodbye, mis exploradores. ¡Nos vemos pronto!
Uke ✈️🐾 explorador de día, peluche de noche




